El desencadenante.
Cualquier cosa puede ser el desencadenante. Vas andando por la calle, tranquilamente, pensando en nada, y de pronto, al cruzar un paso de cebra, ahí está. << ¿ Por qué tengo que cruzar por aquí? ¿Quién lo ha decidido? ¿Por qué todos lo aceptamos? ¿Y por qué aceptamos todas las cosas que se nos imponen aunque no tengan sentido? ¿Tiene sentido un paso de cebra? Vamos, vamos, no seas tan así. Claro que sí. ¿Sí? ¿ Se gu ro? No sé, tienen que existir porque existen coches y peatones . ¿Tienen que existir los coches? ¿Y de esta manera? ¿Así, dándoles toda la calle para ellos? ¿Así, cargándonos el mundo con contaminación y guerras? ¡El automóvil es el fin del mundo! Ya, ya… No empecemos. O empezamos. Tiene razón. Bueno, vale, pero ya sabes cómo acaba esto . Ya, ya… si ya hemos term...